telefónica

¿Qué opina un español de Telefónica?

Un comentario muy acertado recientemente publicado por Gato en el artículo original de Telefónica: incompetentes o vulgares ladrones:

Me da vergüenza ser español y que sea también española esa panda de timadores ladrones estafadores e hijos de la gran puta que se llama Telefónica de España. Si pueden cambien a otra compañía. Pueden ser igual de ladrones pero más es imposible. Es que el Gobierno español también es un pelele de marca mayor. En otro país más serio (la mayoría de los de Europa) estarían en la carcel o arruinados a multas por delincuentes y bandoleros.

No hay mucho más que decir, solo recordar que Gato se refiere al mismo gobierno español que le ha lamido el culo a la pandilla de George Bush durante los último años.

Me corrijo: gracias David por aclarar la posición actual del gobierno español respecto a Bush y compañía. Es bueno saber que cada vez menos países apoyan al idiota ese.

Telefónica: si no tienen urgencia de estar conectados a Internet no lo estén

Hoy por más de dos horas los clientes de Telefónica en Argentina, Chile, Bolivia, Uruguay y Perú estuvieron desconectados de Internet y las explicaciones hasta el momento, al menos las de Dennis Fernández, de Telefónica del Perú, son insuficientes para reparar el daño:

"Detectamos una falla en la conectividad internacional que no solo se ha producido en Perú..."

¿Qué quiere decir? ¿Que como el problema sucede en otros países además de Perú la responsabilidad de Telefónica es menor? Obviamente cualquier proveedor de acceso a Internet debe tener enlaces redundantes, ¿los tendrá Telefónica? Y si es así, ¿de qué tipo?

Enlaces de menor capacidad, y costo, para usarse solo en casos de emergencia no sirven de nada.

Exijo que Telefónica publique, o si ya está publicado que le den mayor exposición, detalles sobre sus enlaces internacionales y de qué forma su red está preparada para evitar problemas futuros.

Según El Comercio la ejecutiva de Telefónica comentó que "aparentemente es un problema con la señal". ¡Bingo! Justo lo que todos imaginábamos. Parecería que Dennis no sabe un carajo de lo que está hablando. ¿No existen personas en Telefónica que tengan el conocimiento y las habilidades de comunicación necesarios para explicar los problemas en forma clara? ¿O será que en El Comercio no saben redactar?

Sabemos que los problemas suceden, obviamente estamos hablando de infraestructura muy grande y compleja, pero lo mínimo que puede hacerse en casos como estos es rápidamente explicarle a los usuarios que sucede. Estoy seguro que Telefónica tiene la capacidad para hacerlo. ¡No me jodan! Si han podido llenar todo un país con cabinas telefónicas y carteles con la foto de un cerdo (¿o cerda?) claro que la tienen.

Dennis se despide de El Comercio con las siguientes palabras: "si no tienen urgencia de estar conectados a Internet no lo estén...".

Ok, hagamos algo Dennis, si Telefónica no tiene urgencia de cobrar por el acceso a Internet que no cobre. ¿Te parece?

Lo justo es que los clientes de Telefónica obtengamos una compensación así que esta es mi propuesta: millones de clientes hemos perdido dos o más horas de trabajo , y en el caso de muchos eso equivale a más de lo que pagamos por un mes de acceso a Internet vía Speedy, así que lo mínimo que pueden hacer (las disculpas o comunicados enlatados no cuentan) es darnos un mes de servicio gratis. Automáticamente, así de fácil, no habrá recibo de Speedy para octubre.

No más entrevistas, rodeos o explicaciones absurdas, un mes gratis de Speedy (sin trámites imposibles de por medio) para todos los que hemos sido jodidos, una vez más, por la incompetencia de Telefónica.

¿Qué opinas Dennis? ¿Crees que con eso solucionemos futuros problemas con la señal?

Actualización: Hector Daniel comparte algunas ideas sobre el problema con Speedy y especula sobre los problemas técnicos que Telefónica aún no revela.

Telefónica del Perú margina a los usuarios de Linux

Por alguna razón esto ya no asombra: los usuarios del servicio Speedy de Telefónica de Perú deben usar solo Windows, probablemente una copia pirata y con virus, como es usual en Perú, si es que desean ser atendidos por el patético departamento de servicio al cliente de la española.

Con tanto dinero para desperdiciar en publicidad realmente jode que una empresa tan grande no pueda invertir en contratar personal que sepa como utilizar otros sistemas operativos, o que al menos sepan hablar por teléfono en vez de balbucear como zombies.

Esta conversación con un técnico de Telefónica y su supervisor, cortesía de un desarrollador web peruano, provoca naúseas y nos hace preguntarnos, por enésima vez: ¿cuándo carajo llega la competencia para estos idiotas?

Sin eliminatorias en DirecTV Perú y la ridícula actitud de Cable Mágico y Telefónica

La selección peruana de fútbol da pena, eso es innegable, y es muy probable que una vez más no llegue al siguiente mundial; sin embargo, hay muchos que quieren ver cada uno de los partidos, es una buena excusa para tomarse una cerveza con los amigos, definitivamente.

Y aunque me tiene sin cuidado que los peruanos ganen o pierdan si me gusta disfrutar del fútbol de Argentina y Brasil, es por eso que realmente me jode la ridícula actitud de Cable Mágico de Telefónica contra los clientes de DirecTV Perú. Cable Mágico ha logrado que América TV y ATV, dos canales que supuestamente son de señal abierta, se rindan a sus pies y bloqueen las transmisiones de las eliminatorias al mundial para todos los clientes de DirecTV. Si cambias al canal 194 o 199, América TV y ATV en la programación de DirecTV Perú, solo ves una pantalla azul con la explicación de DirecTV, algunos párrafos explicando la situación, mi resumen: Cable Mágico tiene ganas de joder.

En realidad no me sorprende que los canales de televisión nacional se vendan tan fácil, la mayoría están manejados por gente sin principios y son medios dirigidos a millones de ignorantes.

Además, para nadie es un secreto que Telefónica es una empresa de incompetentes pero llegar al extremo de bloquear la señal de dos canales supuestamente abiertos, especialmente para un evento que capta la atención de tantos peruanos, aún cuando el fútbol peruano sea mediocre, demuestra que a esta compañía le importa poco o nada el mercado peruano.

Si los idiotas que manejan Telefónica creen que con una medida tan baja va a lograr captar nuevos clientes para sus servicios están muy equivocados.

Ya hace mucho los peruanos se hartaron de ser tratados como mierda por Telefónica, su servicio de telefonía celular es pésimo y sus vendedorcillos están tal mal informados y tratan al público con tal desprecio que me da asco pasar a pocos metros de un local de Telefónica, la señal de Cable Mágico es muy mala y su programación mediocre, sin contar que no tiene la cobertura de DirecTV, y la telefonía fija es súper cara.

Sé que el dinero de Telefónica les permite hacer lo que les da la gana en este país pero eso no evitará que cada vez más personas optemos por los servicios de la competencia. Si quieres televisión de calidad usa DirecTV, si quieres telefonía celular Claro o Nextel (y espero que otros en el futuro). El único punto donde muchos estamos reventados es la conexión a Internet, donde el inestable ADSL de Speedy es la única opción dentro del presupuesto de la mayoría pero estoy seguro que eso cambiará pronto también.

Señores de Telefónica del Perú: jodan todo lo que quieran y métanse todos los goles de las eliminatorias por el culo, yo tengo fútbol inglés, español, italiano, copa UEFA y Eurocopa en DirecTV. Pero incluso si no tuviera fútbol prefiero ver el techo a pagarles un centavo por esa mierda llamada Cable Mágico.

Teléfonos de adorno y el terremoto en Perú

No es la primera vez que escribo sobre los ridículos servicios de Telefónica pero lo del terremoto en Perú, ayer, revela algo que preocupa y jode mucho: Telefónica, y al parecer todos los operadores de telefonía en el país, han vendido más líneas de las que pueden manejar.

Durante y después del terremoto, cuando todos querían llamar a familiares y amigos, la red de telefonía fija y celular colapsó en todo el Perú.

Afortunadamente, al menos para los geeks, los servicios de Internet vía ADSL estuvieron en todo momento activos y seguro que algún lector curioso nos explicará el porqué en los comentarios debido a la diferencia entre conmutación de paquetes y conmutación de circuitos (gracias a Gino en Freenode, #linuxperu, por el dato).

En un noticiero local escuché al gerente de comunicaciones de Telefónica, un tipo que, irónicamente y pese a su titulucho, no sabía expresarse claramente (o talvez no aprende aún a mentir tan bien como muchos de sus colegas en la transnacional), y lo único que quedó claro es que todavía estaban buscando que excusa darle a los millones de usuarios que les permiten enriquecerse ofreciendo pésimos servicios.

Pero la entrevistadora lo resumió claramente: en Perú, si todos levantamos el teléfono al mismo tiempo, nadie puede hablar.

Esto ya lo sabía todo el que haya querido saludar a su vieja en el día de la madre, pero, cuando sucede en un momento como el que vivimos ayer, durante un terremoto, cuando una llamada puede ser de vida o muerte, es una absoluta mierda.

¿Qué hacer con los teléfonos en Perú?

Un par de ideas:

  • Es obvio que la infraestructura de las empresas de telefonía debe ser expandida y mejorada en todo el país, y no solo en los barrios pitucos de la capital. Además, se debe considerar la instalación de sistemas alternativos y la creación de planes de contingencia en caso de desastres.
  • Detener inmediatamente la venta de más líneas. Es estúpido seguir vendiendo el servicio si no se tiene la capacidad ni siquiera para los usuarios que ya se tienen.

Los cientos de encorbatados que trabajan en las empresas de comunicaciones, y que ruedan en grandes carros y camionetas por todo Lima y alrededores, tendrán muchas excusas para no expandir su red o dejar de aceptar clientes mientras se corrije el problema pero hay que ser idiota para no darse cuenta que todo el dinero desperdiciado en publicidad cansina y plagada de cantantes pop, peloteros y tablistas se podría emplear en algo mucho más importante: el servicio al cliente.

Al final del día son los clientes quienes pagan por los ternos, almuerzos y demás chucherias de gerentillos que solo atinan a balbucear cuando todo un país los quiere linchar por imbéciles e incompetentes.

¿Qué dices? ¿Después del terremoto de ayer aún confías en tu telefóno?

Telefónica: ¿incompetentes o vulgares ladrones?

Publiqué el siguiente artículo hace algunos meses en el antiguo blog de Ventanazul, desde entonces ha recibido muchísimas visitas y creo que merece un lugar protagónico en ¿y si los matamos?, aquí va.

Actualización 15 de agosto 2007, terremoto en Perú: Comenta sobre nuestros estúpidos teléfonos de adorno.

Estoy harto, completamente harto de Telefónica. ¿Puedo hacer algo al respecto? No lo sé. Veamos si algo en las siguientes palabras resuena.

Telefónica de España simboliza en varios países la esencia de la incompetencia y la estupidez corporativa. Un mastodonte que aún ganando millones de dólares al año y controlando una gran red de telecomunicaciones, como monopolio en muchos países, incluido Perú, trata a muchos de sus clientes como animales.

No me importa que tanta tecnología o dinero tenga Telefónica. Una compañía que no sabe como lidiar con personas no debería haber llegado hasta donde Telefónica llegó. Punto.

En Telefónica tenemos un grosero ejemplo de hipocresía y falta de respeto a la inteligencia de todo bípedo con una pizca de auto estima. Basta con ver, escuchar o leer alguno de sus ridículos anuncios.

Yo quiero el teléfono que ella está usando

Familias felices conectadas a través de la maravillosa, y carísima, larga distancia, parejas de enamorados hablando vía celular hasta el cansancio, risueños abuelitos compartiendo “quality time” con sus nietos. ¿Y porqué no le damos el Nobel de la Paz a Bush también?

La mayoría de protagonistas son blanquitos de clase media. Esos jóvenes deben ser de la U. de Lima, definitivamente, se ven tan cool.

Y cuando vemos algún personaje ligeramente autóctono, está con poncho o polleras, tiene una vicuña cerca y el narrador nos recuerda la gran cobertura de los servicios de Telefónica. Si el usuario está en la selva por lo general se encuentra sobre una balsa o con el rostro pintado.

Todos los representantes de la compañía aparecen siempre sonrientes y muy bien vestidos, corbatita para los hombres y traje de sastre para las mujeres. Casi puedo oler su perfume y sentir las nauseas.

Hijos que llenarían de orgullo a mamá y papá “Mi Juanito trabaja en la Telefónica”, “Hija, la Meche ya tiene cinco años con los españoles.”

¿Alguien dijo estereotipos?

¡Pura mierda!

¿Puede tener poder una marca hueca?

¿Puede algún torpe publicista considerar todo esto parte de una campaña de branding? El término ha sido manoseado hasta el cansancio y en la mayoría de los casos solo significa llenar los medios de basura.

Inca Kola sabe lo que es branding. Tomarme una es mucho más que calmar la sed, mucho más que acompañar los anticuchos o el pollo a la brasa. Es... simplemente una Inca Kola, la bebida de sabor nacional. No hay más que decir cuando el branding es evidente.

Telefónica no tiene idea de lo que es branding. El cariño de los clientes no se gana con publicidad, sino tratándolos con respeto, preocupándose por ellos y ofreciéndoles productos de primera.

Cuando hace unos meses se lanzó la nueva imagen de Movistar, con exageradísimas celebraciones, teniendo como punto central un logo hecho de chicle y sin ningún significado aparente, muchos nos dimos cuenta que todo era parte de una gran broma.

Sí, debe ser una broma. Gastar tanto dinero en publicidad que no necesitan.

Sabemos que son una mala compañía, los odiamos pero les damos nuestro dinero. No necesitamos ver su publicidad para hacerlo. Somos clientes de Telefónica porque simplemente no tenemos otra opción.

Cartitas y sellitos en la era de la información

Uso Speedy, así llama Telefónica a su servicio de conexión ADSL en Perú, porque no he podido encontrar más opciones para estar conectado a la Red.

Hace algunos años usé Cablenet, también de Telefónica, durante casi un año y no lo soporté. La conexión era lentísima, los cortes frecuentes y el servicio de asistencia técnica al cliente provocaba tomar un trago de veneno para ratas.

Telefónica maltrata a quienes pagan por su carísima propaganda, sus clientes.

Es que en Telefónica el cliente nunca tiene la razón. El trámite interminable, las cartitas, los cargos rimbombantes, la torpeza y la burocracia parecen ser marca registrada. ¿Entrenan a su gente para actuar como lo hacen? Mostrando el mayor desprecio por el tiempo y la salud mental de sus clientes.

¿Es genuina la incompetencia que demuestran muchos empleados de Telefónica o es solo parte de un plan maestro para domar a los clientes que se atreven a reclamar?

¿Qué es peor? ¿Tratar con verdaderos débiles mentales o con quienes fingen serlo?

Hace algunos meses fui a una sucursal de Telefónica para pedir un traslado de línea telefónica. Conduje cuarenta kilómetros llevando una “carta” de tres párrafos que simplemente decía “trasladar línea telefónica del punto A al punto B”. Perdí la mitad del día para recibir a cambio una fotocopia de mi ridículo mensaje con un sello.

Dos semanas después recibí un documento de Telefónica, otro papel, que decía que no podían realizar el traslado. Citaban “consideraciones técnicas” y me recordaban lo valioso que soy para ellos, lo comprometidos que están en brindar más y mejores servicios y bla-bla-bla. La típica basura que muchas compañías recitan cuando quieren decir “nos importas un carajo.”

Telefónica no podía, no quería, trasladar mi línea porque debían colocar un par de postes más para llegar hasta mi nueva casa. Eso lo explica todo. Un verdadero reto de ingeniería para una compañía que ha pasado los últimos años plantando postes y tirando cables por todo el planeta.

Imaginemos que esta compañía telefónica, y que se llama Telefónica, permita a sus usuarios hacer estos trámites por... no sé... ¿teléfono? Nos ahorraríamos el tiempo y el desequilibrio mental que origina cada visita a sus oficinas.

¿Y que tal si tuviéramos la opción de hacer los trámites por Internet? El costo de producción de uno de sus aburridísimos comerciales debería ser suficiente para poner esto en marcha. Si no lo hacen es porque no quieren. No hay excusas.

Se pueden contratar los servicios de Telefónica por teléfono, incluso se “firma” el contrato por esa vía. ¿Porqué es tan fácil adquirir sus servicios pero tan difícil reclamar cuando algo no marcha bien?

No hay que ser muy perspicaz para notar que a Telefónica le interesa solo una cosa: vender. Solo necesitan que caigas en su telaraña y de allí en adelante estás jodido. ¿Qué vas a hacer? ¿Llamar al 102 y gritarle a la maquinita? ¿Perder medio día llevando cartas para recibir respuestas enlatadas?

Tome asiento. No, mejor no

El día que visité la agencia de Telefónica en el Jockey Plaza, el atiborrado centro comercial limeño, me desperté muy temprano para terminar cuanto antes con el asunto. Llegué antes de las 9 de la mañana y tuve que esperar y hacer cola hasta las 11, hora en que empezaban a atender.

Cuando las puertas se abrieron allí estaban paradas las entidades conocidas como “representantes de servicio al cliente”. Luego de otra cola recibí un ticket y fui conducido por uno de los amaestrados, sintéticamente sonrientes y casi relucientes individuos hasta su puesto, a su “módulo”.

¿No sería más fácil si al abrir las puertas ya están todos listos para atendernos? ¿No se puede obviar este ridículo protocolo?

En esta misma agencia de Telefónica se puso en marcha otro plan que demuestra lo malévolos que pueden ser en la multinacional española: se retiraron las sillas para los clientes. Yep. Cuando llega el turno de ser atendido te acercas a uno de los módulos y no encuentras donde sentarte. Debes estar parado mientras explicas tu problema, entregas papeles, completas formularios y soportas el tonito condescendiente de los todopoderosos Telefónica boys and girls.

Recuerdo que pedí una silla y me la dieron, y hubiera apreciado el gesto de no ser porque se trataba de un asiento minúsculo desde donde ahora veía a una omnipotente mujercita vestida de azul y verde sobre mi cabeza.

¿Qué es eso? ¿Psicología barata para doblegar al cliente mucho antes de que pueda explicar su problema? Conozco una palabra para esta situación: crueldad.

¿Donde quedan los derechos de todos los discapacitados, ancianos, mujeres embarazadas o simplemente personas agotadas luego de dos horas de colas y viajes? ¿Qué pasó con los risueños abuelitos de la propaganda? ¡Oh! Eran solo actores. Naturalmente.

¿Quién se ha robado mi cable de teléfono?

A principios del año 2006, la soleada California (entre Chaclacayo y Chosica, a 40 km. de Lima) fue el blanco recurrente de un grupo de delincuentes que se dedican a robar cables de teléfono.

Cada fin de semana durante casi tres meses no tuvimos teléfono, TV por cable o acceso a Internet en la zona. Cada semana llamaba al 102 y le daba mi número de teléfono a la maquinita para luego esperar uno, dos y hasta tres días hasta que el servicio fuera restaurado.

En las pocas oportunidades en que pude hablar con un ser humano no recibí mayor explicación que “envíe una carta con su reclamo.” Cuando pregunté si podía enviar mi carta por correo (el convencional, no el electrónico) porque no tenía las ganas ni el tiempo para el viajecito a la bulliciosa Lima me dijeron que era mejor en persona. ¡Vaya! Eso es progreso.

Al menos el tipo supo reconocer que “si pues, la burocracia es así.” Tengo su apellido pero prefiero no mencionarlo pues sus jefecitos de seguro lo transforman en taxista al saber que uno de sus empleados (imagino no es el único) opina así de la compañía.

Una persona en el departamento legal de Telefónica del Perú, abogado de Telefónica, me dijo que la empresa tenía “por ley” hasta 72 horas para corregir cualquier problema en su infraestructura. ¿Qué significa eso? ¿Que le basta a Telefónica con ofrecer sus servicios solo cuatro de los siete días de la semana y es legal?

¿Donde queda el dinero que perdemos en esos tres días sin conexión? ¿Se transforma en una deliciosa paella en la mesa de algún gerentillo de la española?

Propongo denunciar a Osiptel cada robo de cable, incluso cuando sea atendido “dentro del tiempo que estipula la ley”. Entiendo que Osiptel es la encargada en Perú de garantizar adecuados servicios de telecomunicaciones y quien debe multar a Telefónica por sus constantes atropellos.

Luego de casi tres meses el robo de cables se detuvo. No sé si fue porque los vecinos de California enviamos una carta (¡como le gustan las cartas a estos idiotas!) o porque los ladrones (me refiero a los que se llevaron los cables, no a Telefónica) se aburrieron y tomaron vacaciones.

Algunas versiones señalaban a los propios técnicos de Telefónica, quienes reponían el cable, como los autores de los robos. Teoría nada descabellada en el país de las maravillas.

Hace unas semanas los robos han empezado otra vez. Ahora no solo son los fines de semana. Escribo esto un martes. Hoy muy temprano el teléfono ya estaba muerto y los cables en el inventario de los chicos malos.

Uno de los muchachos de la cuadrilla de reposición, a quien llamaré T, me comentó que “son ex compañeros, e incluso algunos que siguen trabajando, los que roban los cables. Todos sabemos eso.” ¿Cómo? Estos tipos no cortan los empalmes entre cables y postes, los dejan para “facilitar” la reposición. “Un 'telefónico' siempre deja los empalmes, incluso nos dejan pedazos de cable colgando para nosotros, de allí sale nuestra gaseosa, nuestro menú. Así nos recurseamos. A nosotros nos conviene que roben cables; de esos vivimos.”

Claro. ¡Y se llama Perú! Con P de podrido.

“Esto le debe costar bastante a Telefónica,” pregunté ingenuamente. “A Telefónica no le cuesta ni mierda. Todo lo paga el seguro,” respondió T. “Todo este cable de cobre va para los chatarreros. Si los policías capturan al ladrón, se quedan con el cable y ellos mismos lo venden. ¿Sabes cuantos robos de cable tenemos reportados en los primeros ocho meses del 2006 solo en Ate y Chaclacayo?”, “¿mil?”, estimé queriendo exagerar. “Mil quinientos.”

¿Y cuánto cuesta cada una de estas reposiciones? T estima unos veinte mil soles (alrededor de US$ 6000). Eso quiere decir que en solo dos distritos de Lima, en ocho meses del 2006, se ha perdido al menos nueve millones de dólares por el robo de cables.

¿Quién es el culpable? ¿No es obvio? Telefónica ha creado un sistema de empresas contratistas, Cobra, Itete y muchas otras, algunas de ellas controladas por sus amigos españoles, para atender problemas técnicos. Estas empresas a su vez contratan a otras, más pequeñas, en una de las cuales trabaja T.

“Entre Telefónica y nosotros hay una mierda llena de burocracia,” confiesa T, “ellos y sus contratas cobran el cuarenta por ciento de cada trabajo tan solo por pasar papeles y a nosotros nunca nos pagan a tiempo. Es una pendejada. ”

Un poquito de matemáticas por favor. ¿Significa esto que además de obtener un pésimo servicio estamos pagando en cada recibo de teléfono el sueldo de una sarta de inútiles burócratas (sí, ya sé que es redundante)?

Le pregunté al tipo del 102 porque debo pagar por 30 días de servicio cuando solo obtengo 20 y agudos dolores de cabeza. ¿Su respuesta? ¡Que escriba una puta carta! ¿Donde estamos? ¿En 1900?

Afortunadamente T me dio su número de teléfono celular para que lo llame en próximas emergencias, que de seguro las tendremos. El tipo tiene trabajo cada vez que roban los cables.

Además me dio un consejo que es muy importante que todos pongamos en marcha: “Si una avería toma más de 48 horas en solucionarse Osiptel le debe poner una multa a Telefónica. La mayoría de casos no son reportados. Debes reportar cada problema a Telefónica para que les pongan una multa y los jodan.” ¡Grande T! A partir de ahora nunca más llamaré al 102, llamaré a Osiptel para quejarme y a T para reponer los cables.

Me rehuso a creer que ni una sola persona en Telefónica se preocupe en solucionar el problema del robo de cables. ¿Qué puedo pensar? ¿Que les importa un comino? ¿Que son unos ladrones?

¿No pueden detener los robos? Bien, entonces no cobren los días en que no tenemos servicio.

No necesitamos llamarlos para avisarles cuando eso sucede. No tenemos teléfono, ¿recuerdan? Telefónica puede monitorear todas sus líneas y saber en que días están activas o no. Es más, no solo deberían hacer un descuento por los días de servicio, deberían realizar un pago de compensación por daños y perjuicios a sus clientes. Y todo esto debe ser automático.

Me gustaría también que uno de los hombrecillos o mujercitas de traje nos visite en casa para pedir perdón de rodillas, pero creo que es mucho pedir.

Sé que en Argentina, además de compensar a sus clientes, Telefónica debió pagar altas multas por el problema de robo de cables. ¿Porqué no en el Perú?

Cómo solucionar el problema

Estoy harto, completamente harto de Telefónica. ¿Podemos hacer algo al respecto? Sí, si podemos.

  • Podemos hacer que paguen por su incompetencia, por su trato abusivo e inmoral. Comunícate con Osiptel cada vez que tengas un problema con Telefónica y dile a todos tus conocidos que también lo hagan.
  • Podemos decirle a todos nuestros conocidos que lean este artículo.
  • Podemos pedir hablar con una persona real cada vez que marcamos el 102 y expresarles nuestra frustración. Talvez no logremos resultados inmediatos con esto pero al menos podremos joderle el día a alguien más, y si trabaja en Telefónica mucho mejor.
  • Para los más creativos: podemos crear y distribuir stickers, banners, sitios web o demás elementos de propaganda anti Telefónica.
  • Podemos decirle a todo el mundo que el Perú está buscando empresas de telefonía de verdad.
  • Podemos también pedirle al estado que renegocie con la española y acabe con el monopolio. Que permita que compañías con un mínimo de respeto por sus clientes ingresen al mercado peruano.

Estoy seguro que veremos muchas más ideas en los comentarios.

Muchas compañías telefónicas deben querer competir en el mercado peruano. Es una gran oportunidad y no puedo imaginar mayor ventaja que simplemente “no ser los tiranos de Telefónica.” Venga la empresa que venga, si no es Telefónica, me voy con ellos sin pensarlo dos veces.

Ignorantes vendedores "amigos" del 104

Para los que me conocen o los cuatro "gatos" más uno que leen mi blog personal sabrán que hasta hace poco era un webmaster sin Internet, eso hasta que conecté mi PC a la red de redes con la patética conexión vía línea telefónica con un modem de 56K. Todo el mundo me cree un tacaño... "¡que le cuesta a ese tipo ponerse un Speedy!", el más baratito.

La respuesta, al menos la que me da Telefónica "N" veces, es: "Lo sentimos señor no hay cobertura en su área" (aún cuando hay una cabina de Internet a una cuadra de mi casa) Aggghh. Pero bueno, repetir todo el rollo ya se me hace del todo deprimente y detestable.

Pero lo que más me jode es que cada cierto tiempo me llama uno de los que yo llamo amigos del 104, que no son más que vendedores ignorantes, ofreciéndome una y otra vez el servicio de Speedy. Me pregunto yo, de la manera más calmada y tolerante: ¡Qué no pueden ver en mi registro de pedidos las "cuchucientas" veces que he solicitado el servicio y me lo han negado!

Esos tipos, televendedores de Telefónica, amigos del 104, ¿no podrían tomarse la molestia de revisar el historial de un cliente antes de molestarlo en casa con un servicio que no pidieron y que en mi caso particular ¡no puedo tener!? ¿Será que no saben usar el bendito sistema?

A cuántos de ustedes, amigos lectores, no les habrá pasado algo similar, no necesariamente con Speedy, sino con cualquier otro servicio de Telefónica y sus benditos vendedores.